
Historia y poder
Tribu;: Agustín Pimentel, el precursor inigualable
Por Miguel Ángel Aguilar
Tremenda conmoción en el país mexicano, por un lado, las acciones militares que cimbran acontecimientos previstos e imprevistos, por el otro, la patria del dolor, del desencuentro, de los que dicen adiós y se quedan para siempre: Agustín Pimentel, el músico icónico guía de la TRIBU, ha dejado una enorme estela de acciones valederas y fallece víctima de un cáncer que lo atosigaba desde hace unos cinco años.
Todas las circunstancias ameritan respirar hondo, por un lado, nuestro país incesante, brujo, cardinal, incendiado en sus zonas astrales, los bloqueos y sus cifras, acá, el pueblo musical que despide a uno de sus hijos que mas le dio orgullo, destreza, sonidos únicos con las afinidades amorosas que fundaron TRIBU, grupo chilango del mero Iztacalco y que pronto irrumpiría para conciertos, discos, fusiones únicas, invitaciones a mas de 50 países, óperas indígenas, documentales y películas y siempre bajo la guía generosa del doctor dentista Ángel Agustín Pimentel Diaz.
Del pueblo chichimeca de Querétaro y San Luis de la Paz, Guanajuato, famosos por haberle abierto concierto al grupo de rock Gun and Roses, dar concierto en Japón o Malasia, las mejores salas de la vieja Europa o en los mítines mas radicales de la clase obrera entusiasmada y afloran recuerdos, cuando en su casa de la colonia Tlacotal, nos relataba frente a su señora madre que en sus prácticas como odontólogo en el estado de Oaxaca certificaba cómo los indígenas metían gusanitos en las caries y estos terminaban con ese mal, previamente taponeados con resina de mezquites o árboles frondosos. Antropólogo, gustador aferrado de la toltequidad, compositor y benefactor en otros movimientos adheridos a la izquierda mexicana, heredera de las luchas territoriales de los pueblos antiguos.
Agustín fue amigo de muchísima gente, harta gente lo quiso como nadie y como nunca, es un durísimo golpe para toda la gente que lo trató como un ser dimensional y cuyo método siempre fue saber reír y comunicarse y ser solidarios, recuerdo mil anécdotas con el y Alejandro, dúo implacable en el sendero de todos los triunfos por haber encumbrado la música ancestral de los pueblos mexicanos, recopilado no solo sus sonidos sino los propios instrumentos que durante miles de años alcanzaron la gloria mística de las naciones indígenas y que afortunadamente encontraron la gente adecuada, el símbolo explayado, el espíritu precursor y sus videntes.
De mencionar los triunfos implacables en el glorioso estadio azteca y fusionándose con EL TRI y que fue la predicción exacta, el poderoso argumento de lo atractivo musical, la aspiración de la humanidad por acompañar a la juventud mexicana anhelante, resplandeciente, exacta para ser creativos y nunca descartar la magia musical y del espectáculo como algo inherente y sublime en las poblaciones rancheras de la zona chichimeca del centro del país.
Tuve la oportunidad de conocerlos desde muy temprana edad, de hacer giras con ellos en diversos estados del país, de muchas visitas a mi hogar y de las mil aventuras que tuvieron, accidentes carreteros, encuentros con fantasmas, celebridades del mundo, periodistas profesionales, historiadores de alto cuño, humanistas de toda laya y de alcances universales.
Siempre con él la trasformación, el gozo del triunfo, el debate ganado, el carácter reacio, la nobleza ardua en conseguir momentos célebres, convivir, musicalizar obras teatrales de vanguardia, danzas y obras magnánimas con orquestas y coros, es decir, el enlace natural de un grupo que originalmente se llamaba LA TRIBU DE LA PAZ y luego simplemente TRIBU y se queda entonces como el tributo de ese gremio implacable, generoso, triunfador y aniquilador de las perezas, los desencantos, los pretextos, porque ansina logró mediante férreas disciplinas, vencer todos los obstáculos, arrimar los miles de aplausos, las oraciones de la tierra rumbo a todos los cielos y en todas las direcciones que celebraron en vida la prodigiosa armadura de Agustín y su grupo.
22, siempre es un 22 cuando se conmueve el mundo, las entidades e identidades, número maestro de artefacto espiritual y material de todas las templanzas, puente hacia la orilla, cumbre de los médiums y la vanguardia que se dedica a reestablecer lo que arguye, califica, da plataforma y se salta hacia el mundo.
Tal como es.











