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Chuy Pereda: siempre de garbo y rebeldía

NO TE CONMUEVAS, MEJOR PONTE A CUIDARTE!

Chuy Pereda, de esos periodistas mexicanos…

Por Miguel Ángel Aguilar

Otra vez acontece en lo mas profundo de los sentimientos del pueblo mexicano los alucines de despedirse sin decir adiós, de la muerte como mensajera de ciclos que se cumplen, que son duros y malentendidos pero que en cada personaje deja huellas que tumban torres, se acercan a lo luminoso, la escritura de los milenios, quizá la mas poderosa, la que desentraña con intuición que el bato a todos nos quería pero que era difícil expresarlo y ahí va, con todas las ceremonias, los miedos, los avisos.

Jesús Pereda, periodista profesional, luego antes hizo en Durango y otras urbes muchos aconteceres en la Tv y la radio y en los periódicos, como siempre, la talacha, el reportear, tener presencia, calibre, veracidad, yo lo conocí en la apertura de las radios comunitarias y masivas de los años ochenta, recién d desempacado del triángulo dorado, tenía acuse de recibo, es decir, venia a cobrar viejas afrentas a cumplir oficios añorados y darle rienda a su voz portentosa, pues además, fue un cantor con timbres educados, de familia de músicos, muy del  centro del país, mucho de esa zona donde se tiene qué expresar y dolor y alegrar.

Las ciudades mexicanas siguen acosadas por el desencuentro, pero hay una ruta firme en donde una minoría sabe a lo que le juega: el destino histórico de su población está ordenando lo que muchos años esperaba, ya pasadas traiciones masivas, guerras sangrientas, revoluciones traicionadas y cacicazgos sangrientos y eso ve el reportero en el centro de la república: caciques que se prolongan, miedo a la policía, a la noche delincuencial, el reguero de cadáveres o el alto costo de la vida.

Jesús Pereda Pérez era abierto en todos los temas, pero sereno y selectivo, excluyente y audaz: toda una vida en el periodismo callejero, aunque háyanse visto palacios gubernamentales y municipales, salones lujosos donde los diputados comen galletitas finísimas o informes de autoridades muy competentes para robar y disimular todo y ahí es donde el gremio discierne, analiza, calla o vocifera.

Pues si duele. Son mil cosas que hay qué abordar ante la emergencia de una humanidad que se aproxima al caos generalizado, no solo el embate de las armas nucleares y los peligros reales de desequilibrar en lo inmediato el clima del mundo, sino la depresión de miles de millones que se sujetan a un celular, una cama, un trabajo que de para comer o tener orgasmos.

El periodismo mexicano otra vez de luto, nada nos extraña, venimos del pueblo de dolores, venimos de todas las hazañas habidas y por haber, no hay equivocación, no hay vacile, las despedidas se asoman cuando se deben de hacer, de ahí la valía y el adelanto del pueblo natural de la España milenaria que nos sigue guiando, aunque nos lleve la chingada.

¿Jaque mate, quien gana? ¿Quién pierde?, si hay consecuencias: modos de vida, estilos consumistas, negligencias y espejos donde todos nos vemos acurrucados en el insomnio, la alerta, la larga ristra de hazañas del periodismo radial mexicano, la prensa escrita e impresa que se niega a desaparecer mientras corren alegres los duendes abusivos de la diabetes y el desorden celular que permite la evaluación, el desdoro, la tristeza infinita.

De esos periodistas mexicanos: largar a la derecha a que cumpla su cometido criminal, a la izquierda sus promesas y hechos tangibles estoicos y heroicos.

A nosotros, seguir con despedidas, menciones honorificas, nuevas generaciones y adioses inspirados a sobrevivir y sin temerle nada a lo que dicte el pueblo de Dios que por cierto es muy mexicano y peleonero.

Domingo de ramos, lunes de semana santa, martes y lo que sigue.

Avanzan las consignas.

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